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A noite da Musica Portuguesa…

22 noviembre 2009

                La noche del 21 de noviembre de 2009, fue en Buenos Aires una noche de fado y música portuguesa. La inspiración de los artistas fue llegando poco a poco para hacer de esa velada un momento único y excepcional.
                Todo empezó unos días antes cuando Verónica Chiffel Figueiredo, joven luso-descendiente, diplomática y gran amante de la cultura portuguesa, termino un guion fabuloso, en verdadero “Roteiro do Fado”, que durante esa noche nos iría guiando por las calles del Bairro Alto, de Alfama, pero estando aquí, en nuestra sede de Mariano Acha. La disposición de Vero, totalmente desinteresada, fue total y absoluta, resultado que se vería reflejado posteriormente en la noche. Una productora de lujo, apasionada y soñadora. Por otra parte también, los integrantes del Grupo Coimbra iban afinando sus instrumentos y preparando los temas que harían bailar a los asistentes.
                Durante los días previos, los llamados al club iban llegando, preguntado sobre reservas capacidad. “Sera un noche de música portuguesa, como una adega lisboeta, a la luz de las velas y todo” era la respuesta. Hace mucho que en Centro Patria no había eventos propios un sábado por la noche. Entonces, para todos, esa era “la” noche.
                La promoción también poco a poco iba aumentado. Y también llegaban los mejores deseos de parte de aquellos que no podían estar. Como la cantante Karina Beorlegui, el periodista Marcio Resende, o el mismísimo embajador de Portugal, Joaquim Ferreira Marques, a través de su canciller, la Sra. Graciela da Silva. Sus buenas ondas también influenciaron esa noche. Una gran satisfacción fue saber que nuestro evento salió publicitado nada más ni nada menos que por Radio Continental, en el programa de Fernando Bravo. “Esto va a estar bueno” pensamos, mientras nos acercábamos a la noche.
                Y el día, llego. Desde horas de la tarde, la comisión de Centro Patria comenzó a trabajar a pleno. Ya unos días antes los trabajos también se habían trasladado al salón de la planta baja, para darle ambiente a nuestra “adega”. La instalación de torres de sonido, la adaptación de una luz cenital creada por el señor Elvio Moreno y otras de colores, rojas y verdes, para crear el clima ideal. La tarde del sábado fue el momento para ir acomodando mesas y sillas. Para ir creando ese círculo donde iban a estar los invitados, ávidos de música portuguesa. El toque final lo dieron Armando Lopes Martins y el padre de nuestra guionista, Ignacio Chiffel, aportando tapas de discos de fadistas que fueron puestos a modo de escenografía. Completísimo. Como en las adegas de verdad. Una alfombra, una banqueta, un atril y el pie de micrófono al centro dieron el toque final. Sin faltar las velas en las mesas, cubiertas de manteles hasta el piso.
                Las manos de las mujeres de la comisión aportaron su trabajo preparando ricas comidas que luego serian ofertadas a los asistentes. Allí aparecieron también algunas colaboraciones extras como la de Daniela  Battaglia y Maria Laura do Brito da Mana que terminaron convertidas en asistentes perfectas, o Mariano, nuestro sonidista, que adhirió al proyecto y realizo un trabajo excepcional coordinando la iluminación y el sonido.
                La gente fue llegando poco a poco. La lluvia mojaba la noche. Y algunos miedos empezaron a surgir. “mmm, y bueno, por ahí la lluvia no los asusta”… y no. La música de Portugal pudo más. Al cabo de una hora o poco mas de abierta la puerta, las mesas estaba cubiertas. Pocos lugares disponibles quedaban. Las velas ya estaban encendidas y ya sonaban de fondo las guitarras portuguesas.
                Cuando se apagaron las luces, y quedaron solo las rojas y verdes con la luz cenital, el comienzo era inminente. Hasta que la voz en off de nuestra guionista/productora comenzó a desandar el roteiro. Al principio, ruido de mar, gaviotas, la bocina de un barco y la afinación de las guitarras nos ambientaron en Lisboa. Después de la frase mágica, empezó la música. “Silencio, se va a cantar el fado”. Allí vendrían por delante 13 clásicos mas un bis, pausa de por medio. “Tudo Isto e Fado” fue elegido para el comienzo. Después vendrían más éxitos como “Povo Que Lavas No Rio”, “Lisboa Menina e Moça”, “Rosinha dos Limoes” o “O Gente Da Minha Terra” entre otros. Todos vibrábamos de la emoción. Y estábamos felices. Ya lo sabíamos. La “Noite de Música Portuguesa”  ya era un éxito. Ahora quedaba disfrutarla y vivirla.
                Así fueron transcurriendo los fados hasta el comienzo de la madrugada. Después una pausa para darle una alivio a las almas. Y luego a empezar otra vez, esta vez a bailar, con el grupo Coimbra. Las canciones folklóricas y populares se adueñaron de la adega para cerrar una velada inolvidable. Las parejas fueron apareciendo y sonaron todas las canciones. Elvio Moreno, Gastón Aguilera y Antonio Ferreira con su acordeón aportaron ritmo a la noche para darle movimiento a los pies inquietos. El final, excepcional. Coro popular integrado por amigos que se quedaron hasta el fin de la noche, cantando “o Inmigrante”.

                Quedaron estas fotos, algunas grabaciones y un maravilloso recuerdo. Y desde ya, las ganas de organizar una segunda  vuelta en el 2010. Sumando más voces, más amigos. Y esperando volver a estar, aunque sea por unas horas, otra vez, en Portugal.

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Agradecemos las fotografias de Martin D`Oliveira, Jorge Raposo y Armando Lopes Martins

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